Los almacenamientos artificiales de agua tienen como finalidad la acumulación de agua para gestionar su posterior uso, la regulación del caudal para evitar inundaciones o la producción de energía eléctrica entre otras.

Las masas de agua acumuladas envejecen en un período relativamente grande como resultado de procesos naturales. Este proceso de envejecimiento está influenciado por la actividad microbiológica que se encuentra relacionada directamente con los niveles de nutrientes en la masa de agua y puede verse acelerada por la actividad humana, resultando indispensable el control de la calidad de sus aguas.

Adasa ha diseñado y desarrollado productos específicos que aseguran el control de la calidad de las aguas embalsadas en tiempo real y definen la profundidad ideal de captación en función del uso final del recurso hídrico.