El agua de riego representa uno de los mayores consumos de agua dulce utilizada por el hombre, por lo que optimizar su gestión se ha convertido en una conducta indispensable.

Su impacto sobre el medio depende del tipo de riego, de la fuente del agua (superficial o subterránea), de su forma de almacenamiento, de los sistemas de transporte y distribución y de los métodos de entrega o aplicación en el campo.

La apuesta por la modernización de los regadíos resulta clave a fin de garantizar el desarrollo de una agricultura productiva, sostenible y de calidad y es por ello que Adasa ha desarrollado los siguientes productos que contribuyen activamente a este fin.